julio 13, 2013

"Con respecto al autor y su obra"

Casa de la cultura de Higuerón, estado Yaracuy. Venezuela. 2012.


     "Para unos, a simple vista podría representar pinceladas al azar; para otros, colores. Pero al observar con detenimiento la obra de Miguel Aguilar se revelan los trazos y manchas bajo estimulación visual de valores indefinidos y figuras que no se arrojan a la evidencia, turnando las sombras sin llegar a la oscuridad, haciendo de ello una mezcla dinámica y expresiva en sí, pero de carácter inconsciente. De manera objetiva podría decirse que no revela conocimiento sólido de las técnicas, pero si el manejo de la temática.
     En modo contradictorio a lo que él señala como “uso sin importancia del color”, se puede percibir la determinación que surge al aplicar cada uno de estos, dejando así ejemplo de creatividad y decisión final, dominio, sobre la obra. De esta manera, el color es sólo un juego de encuentros, no obstante no lo son los trazos, que se juzgan con magnetismo sobre todo con la sustitución del negro por el rojo en su mayoría, y el azul para crear sombras bajo el influjo de la idea impresionista.
    Se puede observar que el eje central de sus cuadros es el cuerpo humano, detallando retratos y autorretratos. Un especial voyeurismo cromático, así como la inclinación hacia las expresiones y gestos de consternación, agonía, encierro, primordialmente en sus autorretratos como medio liberador que incluso parecen reclamar más fuerza al dejar escurrir la pintura con apatía. La misma apatía con la que encajaría perfectamente cualquier sujeto para ser reflejado en su obra por la aparente admiración al cuerpo humano, básicamente rostros y manos.
     Finalmente, puede decirse casi con precisión que su obra no es más que una muestra purista de trazos clásicos aferrados al predominio pictórico del siglo XX, basado en la influencia del expresionismo latinoamericano de la mano de Guayasamin pero moderados a su estilo propio."

Lic. Luz Herrera.
15/11/2012